lunes, 1 de noviembre de 2010

a don Jorge Lara

SIEMPRE HAY ALGO QUE DECIR
FELIPE VERA MARTINEZ
El lunes 19 de abril se develo un busto a un reconocido carmelita. A don Jorge Lara Repetto. Este busto si merecido y avalado por toda una vida de trabajo constante. El evento tuvo lugar en el consejo coordinador empresarial ante la presencia de sus hijas y nietos y del gobernador del estado Fernando Ortega Bernés y cantidad de amigos que dejo y que hizo a lo largo de su fructífera vida. Un gran amigo carmelita, quien ha ocupado diversos cargos dentro de la administración publica, ex rector de la UNACAR el contador Nicolás Novelo Nobles fue el encargado de hacer la remembranza de la vida de Don Coqui, como afectuosamente le llamábamos quienes nos consideramos sus amigos. Bueno pues aquí les cuento varias de las anécdotas que el buen Nico comento durante el evento de develacion del Busto.
Para Don Coqui, la vida transcurrió por él, de manera intensa, persona afable, de carácter y pensamiento razonado, de chispa aguda y de un corazón lagunero que por su arraigo, solamente puede ser comparado con cualquiera de los tipos de mangle que existen en nuestra albufera. Para él nacer en Carmen no fue un mero hecho casual, sino que constituyó un compromiso permanente con la mejoría de su ciudad y la de sus habitantes, pues tal era la enseñanza inducida por sus antepasados, Don Victoriano Nieves Céspedes, que fue el tronco de su familia, la cual cuenta ya, con varias generaciones en la Isla. Tal vez por esto, con frecuencia se le escuchó decir: “Por mis hijos, mi vida; Por El Carmen, mis hijos”, frase que encierra el motivo de su incansable afán, para que este jirón de tierra campechana tuviese el reconocimiento que le corresponde por parte de la Federación y del propio Estado. El deporte fue la fragua donde se forjó su espíritu de líder, al ser practicante de mucha habilidad para el béisbol y de sagacidad envidiable para su dirección, aunque también sus destrezas las puso en el juego del básquetbol, y, a pesar de su físico, es recordado como uno de los mejores centros delanteros que ha tenido nuestra selección. De estos dos deportes, conoció las ventajas que se tiene cuando se juega en equipo, y de las desventajas que tiene el cometer errores en su práctica, pues en ellos, el que comete más faltas, es el que invariablemente pierde el partido. Así, cada vez que había que tomar una decisión en los puestos que le toco presidir, siempre analizaba de norte a sur y de este a oeste las variables que pudieran impactar con ella, para no cometer errores difíciles de resarcir, y cuando al final opinaba, y todos veían la solución adecuada a ella, sonreía y expresaba, al tiempo que llevaba su índice derecho a la sien: “Esto es la Testa que Piensa”, en clara alusión al idioma de su familia ascendente, pero más que nada, como producto del aprendizaje adquirido en el Liceo Carmelita: pensar y pensar bien; de aquí su ufanía en portar con orgullo, el título de Bachiller. Su juventud, aparte de Carmen, la vivió en la Ciudad de Campeche, en Palizada, en Villahermosa, en Oaxaca y en el Distrito Federal, comunidades de las que contaba anécdotas de los amigos y familias con las que interactuaba, y por las referencias que daba, se podían contar por decenas. Los espacios de cada ciudad que conocía, los describía con lujo de detalle, haciendo gala de su brillante memoria. Cuando se le inquiría, al escuchar su plática, tenía respuesta inmediata a cada una, del par que se le formulaba. “¿Y dónde vivía, Don Coqui?” -En la calle, dormía por allí”-; respondía sin vacilar. “¿Por qué no escribe sus memorias? Y otra vez la respuesta picante, humorística, de algo que era muy serio. “Porque me pueden tildar de chismoso”, espetaba. Por el año de 1967 lo conocí. Era el titular de la Inspección de Pesca en la Isla. Las oficinas estaban en el edificio que con el tiempo se constituyó en su casa, frente a la iglesia del Jesús y a espalda del busto al Benemérito de las Américas, otrora primer centro político del territorio y partido del Carmen, oficina que en esa época sostuvo en el marco de su puerta el letrero de Jefatura Política, pues allí despacharon los gobernadores y jefes de estas dos figuras de demarcación territorial, que tuvo Carmen. Lo cierto es que de allí salió para ocupar la silla del edificio de la Presidencia Municipal de la calle 22 por 33, donde tomó posesión el día 1 de enero del año 1968, año especial para la vida política de nuestro país y de lo cual él, Coqui Lara, supo obtener beneficio para la Ciudad. Ya que, profesores y estudiantes del Instituto Politécnico Nacional tenían vacaciones forzadas Don Coqui contrató a un grupo de ellos para hacer el primer Plano Regulador de la Ciudad. En ese documento ya se contemplaba el uso de los terrenos de Playa Norte, hasta dónde trasladó las primeras instalaciones de nuestra feria. Vivencias de su gobierno, son múltiples y variadas , por ejemplo: su coraje por conservar la integridad de los 16 mil kilómetros cuadrados que componían el Municipio del Carmen hasta los años noventa; el rescate del Hospital “Victoriano Niévez”, la urbanización de la colonia Salitral, el sufrido pago del terreno donde se levanta la escuela primaria “Maestros Carmelitas”, la techumbre de la cancha “Revolución” y los bailes en ella; insistió en la carretera Sabancuy-entronque con la internacional para no tener que ir hasta Champotòn para visitar Escárcega o por río a Candelaria, entonces partes importantes del territorio municipal; o la espera paciente de la llegada a la tesorería de Tolín—para mi, Don Manuel Contreras, quien era el que cobraba los derechos de piso de los locatarios del mercado público AFA, recaudación que entonces pintaba para el pago de la nómina municipal, o el quedar varado con Gobernador en turno a bordo en las inmediaciones del aeropuerto local, después de recibirlo, por el simple olvido de que desde siempre, los carros usan gasolina. De aprendizaje rápido era don Jorge Guillermo, pues en los finales de los ochenta y principios de los noventa, las oficinas de la Administración Fiscal Regional se intentaban mover de la Ciudad de Campeche a otra Ciudad, fuera del Estado, los organismos empresariales de la capital se organizaron y formaron la Alianza Cívica de Campeche, para luchar porque eso no sucediera. Pidieron el apoyo y les fue concedido por los organismos de Carmen, pero también se organizó con Don Coqui al frente, la Alianza Cívica Carmelita para evitar que los mandos de Petróleos Mexicanos no se mudaran de Ciudad del Carmen a otra parte de la república, incluida la Ciudad de Campeche. Con el tiempo en San Francisco se constituyó la Coparmex y el Centro Coordinador, en Carmen, con Lara Repetto a la cabeza, éste el organismo en el que nos encontramos; y que ambos, se regionalizaron después de una entrevista con el gobernador Azar García que, al momento de iniciarla, dijo: “Ya que se encuentra reunido todo el empresariado del Estado”. Don Jorge contestó enseguida: “No veo a los de Champotòn, Escárcega, Candelaria, Palizada, los del Camino Real y los Chenes”, pues ahí solamente estaban los de la Ciudad Capital y los de Carmen. De la entrevista, además, salió que cuando se habla de manera sincera y franca de gobernante a gobernado y en voz de decibeles altos, no se regaña, se tutea; es decir, nos tuteamos; concluyó don Jorge. Antes había presidido la Cámara Junior, el Ayuntamiento, la Cámara de Comercio, Vicepresidente de la Unión de Crédito desde su inicio, miembro del Patronato Universitario, empresario exitoso. Para muestra están las empresas creadas: Ferrecoqui, Ferrolara, Ferrepetto, La Biela, Refaccionaria Carmelita, El Muelle, El Mirador, todo esto enclavado en la cuadra formada por la calle 20 por 25, plaza y callejón del Jesús. Ahí está la Loma, nombre que tomó del muelle que por tiempo funcionó para el arribo de las embarcaciones de cabotaje en el comercio fluvial, pero que también pudo haberlo tomado de la Loma de los disparos del béisbol a la que alguna vez se subió o del son cubano, que servía de fondo musical para publicitar sus mercancías, espacios que invariablemente terminaban con el slogan: “Nosotros te esperamos…tú… qué esperas”, a lo que hoy le diríamos si se trata de acompañarlo… “Espérenos tantito, la tarea heredada por usted, está avanzada, pero no concluida”. El hombre que nos reúne hoy, para recordarlo siempre en el busto expuesto en esta casa del empresario carmelita, es alguien que nunca tuvo temor de ser sometido al crisol, pues consciente estaba de su naturaleza humana, por lo tanto, de sus virtudes y defectos, equilibrio que todos poseemos, pero que en su caso, el balance da positivo desde el ángulo que se le quiera aquilatar; además, con la particularidad de que cuando empezaba alguna perorata, lo hacía con la frase de: “Amigos todos”, esa expresión era sincera, pues quien lo buscaba después como tal, lo encontraba dispuesto todo el tiempo. Y si a alguien le quedaba duda, al concluir su disertación, manifestaba insistente: “Le saluda… Su amigo Coqui Lara”. Que la memoria de su vida y sus acciones se recreen entre las nuevas generaciones de carmelitas y sus vivencias ejemplares se cuenten entre las de los hombres grandes. Honra merecida a él, y honor, a quienes la hicieron posible. Esta fue la remembranza que hizo Nicolas Novelo Ante la familia de Don Coqui y todo el empresariado en invitados que no pudieron evitar la emoción de recordar a un verdadero carmelita comprometido con su pueblo hasta el último minuto de su existencia.

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